Páginas vistas en total

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Mi ex-vecino, el loco.

De un día para otro, sin previo aviso ni nada, se ha ido el sol y se ha instalado en el cielo una capa blanca de nubes que lo cubre todo, todo, todo. No es que digas "está nublado", no, es que el cielo directamente es blanco, y eso me recuerda peligrosamente al invierno que hemos tenido este año, en el que no hemos visto el sol hasta marzo. Pero soy optimista, confío en que todavía nos quede algún día de cielo despejado, por lo menos hasta finales de octubre. Leyendo el blog de Mamá española en Bulgaria sobre gente que rebusca en la basura en invierno, he recordado una anécdota que quiero compartir hoy con vosotros: "La breve -pero curiosa- historia de mi ex-vecino, el loco".

Durante mis 3 primeros meses en Alemania, compartía piso con una francesa y un inglés (parece un chiste de esos de "están un inglés, un francés y un español...") en un edificio antiguo (Altbau) de 3 plantas, de esos en los que el baño estaba en el rellano que hay entre planta y planta. La cosa es que al poco de llegar, el inglés (que se merece un post aparte, por lo loquito que estaba también) me avisó de que nuestro vecino se paseaba desnudo por el rellano. La verdad es que nunca lo comprobé por mí misma, pero sí pude corroborar que muy bien no estaba cuando se presentaban un par de veces por semana familiares suyos y entraban sin avisar al piso del viejo (que tenía el pomo roto) para ver si seguía vivo o ya la había diñado. El caso es que en Alemania, uno puede dejar sus zapatos en el rellano sin temor a que nadie se los robe, y eso hacíamos nosotros, junto con las bolsas de reciclado. Como muchos ya sabréis, en este país el reciclaje está a la orden del día, y en los supermercados puedes llevar tus botellas de plástico o cristal para que te devuelvan dinero (hay máquinas especiales para eso). Tanto es así, que hay gente que se dedica exclusivamente a buscar botellas con pfand, sobre todo en fiestas, conciertos, festivales... Que los ves ahí con el carro del súper, de los que metes 1€, con toda la pinta de habérselo llevado del LIDL. Pues a lo que iba, nosotros como buenos rácanos jóvenes extranjeros integrados y concienciados con el ecosistema teníamos una bolsa gigante donde acumulábamos las botellas para llevarlas a sacarnos unas perras reciclar. Un buen día, llegué a casa y no vi la bolsa-tanque. "La habrá tirado el inglés, que él tiene coche y puede cargar con la bolsa". Pues parece que los 3 pensamos lo mismo, porque durante un par de días nadie dijo nada ni reclamó el dinero de esas botellas que uno de los tres se habría quedado. Hasta que al final salió a la luz que ninguno habíamos sido: había sido el viejo! Al muy maldito se le debieron de poner los ojos con el símbolo del € al ver nuestra bolsa-tanque, y debió de cargar con ella a cuestas (con lo que pesaba, ojo, que las botellas eran de cristal y en el edificio no había ascensor -nunca lo hay-) hasta el súper. El caso es que el señor de listo tenía un rato, porque a nuestra costa se debió de sacar un buen pellizco. Que te dan muy pocos céntimos por botella, pero leche, que ese dinero es nuestro. Así que nada, nos quedamos sin el dinerito extra que proporciona un mes intenso de recolecta de botellas porque el viejo se nos adelantó. Y lo peor es que me lo imagino esperando impaciente durante un mes hasta ver la bolsa lo suficientemente llena como para atacar en el momento oportuno.


(No, ninguno le dijimos nada porque al fin y al cabo el señor se dedicaba a limpiar el rellano a conciencia a diario; eso que nos ahorrábamos nosotros. Bueno, y porque estaba muy sordo y solo hablaba alemán).

6 comentarios:

  1. Menudo personaje. Cualquiera volvía a dejarse una bolsa en el descansillo. Si a mí me hubieran quitado mis botellas hace un par de semanas, nos habríamos quedado sin comer un fin de semana.
    Y ahora tienes que contar lo del inglés, que me he quedado con las ganas...

    ¡Besotes desde el sur!

    ResponderEliminar
  2. algún día contaré la historia del inglés y los post-it...! no tiene desperdicio.

    ResponderEliminar
  3. Vaya con el yayo ladrón! Seguiréis dejando los zapatos en el rellano? Porque como alguno sea de su número... :)

    ResponderEliminar
  4. Ya no vivo en el mismo sitio, ahora vivo sola (tercera mudanza ya...) y de momento no tengo ni felpudo...!! Pero no, me he pueso un zapatero dentro de casa para no tener que dejar nada fuera nunca mais!

    ResponderEliminar
  5. Me he muerto cuando he leído lo de la familia entrando en su piso para ver si seguía vivo xDD

    ResponderEliminar
  6. No son listos ni na'. Aquí una pareja joven que se ha construido una casa cortó unas ramas (con previo permiso de la autoridad competente) del gigantesco roble que tienen detrás para poder construir si problemas. La leña no duró ni un día. En cuanto se dieron la vuelta ya había tres vecinos de por aquí haciendo cola con carretillas para llevarse algo.

    Tengo fotos para probarlo.

    Un saludo.

    P.D: ME gusta mucho tu blog. He dicho.

    ResponderEliminar

Comenta, comenta, que yo te vea...